Nuestra historia
Dolors Llagostera Adam
Dolors Llagostera Adam nació en Gavà en 1955 proveniente de familia humilde, quienes la educaron con unos firmes valores orientados hacia el respeto, amor y lealtad por los seres vivos.
Dolors simboliza el amor incondicional por los animales. Lo que comenzó siendo una aventura a sus tan sólo 4 años de edad, recogiendo animalitos de la calle y ayudándolos a escapar de las perreras, se terminó convirtiendo en su propósito de vida, SALVAR VIDAS DE LOS ANIMALES EN SITUACION DE ABANDONO, MALTRATO Y DESAHUCIO.
Esta vocación al amor la llevó a fundar l’Associació Amor Als Animals Maria Adam en junio del 2004. Con el tiempo aprende a no hacer distinción entre las necesidades de los animales y el de las personas.
Proteger a un ser vivo con patas significa ayudar y rescatar a personas que renuncian de sus animales por motivos sociales de desahucio, por motivos de dificultad económica, por conflictos personales, por cambios de residencia y vivienda y una lista innumerable de casuísticas donde el objetivo siempre es atender a los animales.
Con su inagotable energía e incansable labor altruista, Dolors ha invertido sus ahorros, su esfuerzo y amor en salvar a más de 2.500 animales aportándoles bienestar y protección.
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En octubre de 2024 fue investida Doctora Honoris Causa por el Claustro Doctoral de México en reconocimiento a su excelencia profesional y destacado liderazgo en favor de la sociedad.


Comienzo
La historia de la Associació d’Amor als Animals Maria Adam empieza en los años 50, en la calle Sant Lluís de Gavà, un pueblo pequeño en el que la convivencia con los animales era lo habitual: tardes donde niños y animales jugaban y compartían su tiempo. Esa fue la infancia que vivió Dolors Llagostera –fundadora de la asociación- y que gestó en ella un profundo y sincero sentimiento de amor hacia los animales que con los años nunca ha dejado de crecer.


Dolors y Maria Rosa
En casa, de la mano de su madre Maria Adam y de su padre Antonio, Dolors y su hermana Maria Rosa también aprendieron a compartir su vida con los animales. Cuando llega a la adolescencia, acompañada de otros jóvenes, abriría camiones del ayuntamiento para liberar a los animales que se llevaban para sacrificarlos. Eran, en muchos casos, las mascotas de vecinos y amigos que no llevaban collar, ya que era una época en la que todos los vecinos compartían vida y casa con sus mascotas en un ambiente de libertad.
No solo libera a animales, sino que Dolors también empieza a esconder en su habitación perros y gatos para poder cuidarlos. El amor hacia todos los animales se vuelve cada vez más fuerte hasta que a sus 18 años llega Tanit, una Setter Bretón, la primera mascota propia de Dolors, con la que sella una historia de amor que llega hasta el día de hoy, pues vive con la cuarta generación de Tanit, su primera setter.
Dolors y Marc
Con 40 años, Dolors y Marc, deciden irse a vivir al campo y convertir su casa en un refugio de acogida. A título personal deciden dar cobijo a aquellos animales abandonados que necesitaban un hogar ante la pasividad de las instituciones y de la propia gente del pueblo, llegando a acoger a más de 30 mascotas, los animales necesitados de la zona.


Crecimiento
Con los años la asociación sigue creciendo porque se siguen acogiendo a los animales que lo necesitan, lo que ha generado más responsabilidades y nuevos retos por lo que se hace indispensable la ayuda de más colaboradores, socios y voluntarios. Desde aquí, la Associació quiere agradecer la enorme ayuda que ya nos ofrecen todos los socios, padrinos, voluntarios y colaboradores ya que, sin ellos, este proyecto de amor animal y humano no sería posible, y seguimos queriendo ampliar esta familia que vela por el bienestar de todos, los que están y los que necesitarán estar.
En la actualidad
La Associació d’Amor als Animals Maria Adam nace con la voluntad de ofrecer amor y cariño a todos los seres vivos: personas y animales. Este es un proyecto humanista y animalista que funciona gracias al apoyo de muchas personas y familias, tanto las que forman parte de la asociación y viven en la Masía, como las que ayudan en el día a día de nuestro refugio. Esa es la razón por la que no nos gusta ser considerados una protectora: somos una asociación de personas que cree en la importancia del cooperativismo, en la importancia de que todos los refugios nos ayudemos mutuamente para dar una segunda oportunidad a todos estos animales, porque sabemos que trabajando y colaborando juntos podremos darles una vida feliz y justa. Y es este amor compartido lo que nos convertirá en una sociedad más justa y sin duda más feliz.
